los collares y los problams que causa en el perro

Los collares y los problemas que pueden causar en el perro


Este artículo escrito por el veterinario canadiense, Dr. Peter Dobias, apareció en el boletín de TTouch, creo que es un artículo muy interesante y sorprendente porque aunque muchos creemos que los tirones a nuestro perro no son perjudiciales si pueden ser el causante de graves lesiones .

La mayoría de la gente utiliza un collar para pasear con su perro y no hay problema alguno si el perro camina a su lado sin tirar de la correa. Sin embargo, en el momento en que tire de la correa, corre el riesgo de padecer traumas cervicales y, además, un aumento de comportamientos reactivos…

El problema con los collares

Antes de leer este artículo les invito a participar en un pequeño experimento. Rodear el cuello con las manos, los pulgares tocándose delante y los dedos en la nuca. Ahora, respire hondo y tirar con las manos hacia atrás sin separar los pulgares. Así es cómo se sienten muchos perros cuando tiran de la correa.

Si todavía les quedan ganas de profundizar en este experimento, colocar un collar de cadena de los llamados «de adiestramiento» o de estrangulamiento alrededor del cuello y conéctelo a una correa. Ahora pida a un amigo que tire de la correa de vez en cuando. ¡Bienvenido al mundo del perro! .

No les voy a pedir que profundicen más experimentando con un collar de pinchos o un collar eléctrico. Sólo quería que se diesen cuenta de lo que tienen que aguantar los perros y de que los collares han causado más daño del que se pueden imaginar.  

Un día mi perro Skai y yo estábamos caminando por una de nuestras rutas favoritas en el Cañón Capilano cerca de nuestra casa en el norte de Vancouver. El río correntoso ha esculpido la roca formando unos paisajes extraordinarios con acantilados cubiertos de musgo, rápidos de aguas turbulentas y bosque húmedo muy antiguo.

Al poco tiempo de comenzar nuestro paseo vi un hombre que paseaba con un joven pastor alemán atado a la correa. El cachorrito estaba ansioso de saludarnos, pero su amo tenía otras ideas al respecto. Estaba empeñado en que el perro no se acercase, e imponía su voluntad tirando de la correa que estaba conectado a un collar de cadena. 

Me di cuenta de que con cada tirón me cerraba los ojos para no verlo y se me encogía el corazón: me daba pena el pobre animal que estaba tosiendo y haciendo arcadas con cada tirón y no comprendía lo que le pasaba.

De pronto sentí una vocecita en la cabeza que me decía: Peter, debes decir algo. Este pobre perro no tiene escapatoria y se va a hacer daño. La voz siguió susurrando: Es muy posible que el hombre no se dé ni cuenta de lo que está haciendo.

– Disculpe, le dije un poco titubeante. – Seguramente usted no lo sabe, pero esta correa puede causar daños que arrastrara su perro toda la vida. Pensé que le gustaría saber por qué.
– Gracias. No tenía ni idea. Me gustaría aprender por qué.
Y ésta fue la conversación que tuvimos

¿Dónde surgió el uso del collar?

Nadie sabe a ciencia cierta cuando se empezaron a utilizar los collares. Posiblemente lo hayan introducido nuestros antepasados para impedir que sus perros se alejasen de la cueva donde vivían. Sin embargo, la primera referencia al uso de collares para perros proviene del Antiguo Egipto.

El motivo por el cual estoy harto de los collares es que cuando un perro tira de la correa los collares pueden causar mucho daño.  El cuello y la zona cervical son uno de los «canales energéticos» más importantes del cuerpo.  Por esa zona pasa la médula que suministra el cuerpo entero. Allí nacen los nervios de las patas delanteras, y es el canal energético por el que pasan los nervios que controlan la función de los órganos internos.

Durante años he observado las relaciones entre traumas del cuello y la salud de los perros. He aprendido que si se interrumpe o se restringe el flujo de energía en el cuerpo, surge toda clase de problemas, entre ellos la cojera, alergias, problemas de la piel, del pulmón y del corazón, problemas digestivos, condiciones del ojo y del oído y disfunciones de la glándula tiroidea, para citar unos pocos.

También sospecho que la incidencia de cáncer es más elevada entre los pacientes que padecen una severa congestión del flujo energético en la zona del cuello.

Aunque no pretendo darles una larga explicación de cada condición, sí me gustaría ofrecerles unos pocos ejemplos para que puedan comprender la incidencia que tiene el alineamiento y la salud del cuello en la salud general de su perro.

El hipotiroidismo (bajo nivel de la hormona tiroidea) puede estar relacionado a traumas causados por el uso de collares.
Durante muchísimo tiempo me tuvo intrigado la alta incidencia de problemas de tiroides en razas que tienden a tirar de la correa, p.ej. el retriever y el pastor alemán. Parece obvio que el collar ejerce presión en la garganta justo en la zona de la glándula tiroidea.

Cuando el perro tira de la correa, esta glándula se traumatiza, se inflama y, por consiguiente, es atacada por el sistema inmune del propio cuerpo que intenta eliminar las células tiroideas inflamadas.

El resultado de la destrucción de las células de la tiroidea lleva a un déficit de la hormona tiroidea – hipotiroidismo. La glándula tiroidea gobierna el metabolismo de todas las células. Algunos síntomas pueden ser: bajo nivel de energía; aumento de peso; problemas cutáneos; pérdida de pelo; una propensión a las infecciones del oído y fallo de los organos.

A menudo los problemas de oído y de los ojos están relacionados con la tendencia a tirar de la correa.

Cuando un perro tira de la correa, el collar restringe los flujos sanguíneo y linfático hacia y desde la cabeza. Muchas veces mis clientes quedan perplejos cuando los problemas de oído y de los ojos desaparecen cuando dejan de usar un collar y cambian al arnés más adecuado.

Lamer las patas en exceso y cojera de las patas delanteras también son condiciones que pueden estar relacionados con el uso del collar.

los collares y los problemas que causan en el perro de agua español

El tirar de la correa afecta los nervios de las patas delanteras, lo cual puede provocar una sensación anormal en los pies, lo que puede inducir a los perros a lamer los pies. A menudo estos perros reciben un diagnóstico erróneo de alergia cuando lo único que hace falta es eliminar el collar y tratar el trauma del cuello.

Los traumas del cuello pueden dar lugar a varios problemas

Algunos perros padecen traumas similares al traumatismo cervical debido a que han sido sujetos a tirones con la correa. Las correas extensibles no ayudan porque invitan al perro a tirar y, cuando se agota la correa, se produce un tirón enorme.

La mayoría de las personas no sabe que los collares y las correas pueden estar a la base de muchos problemas y que a veces un único incidente de correr a toda velocidad hasta agotar la longitud de la correa puede tener consecuencias muy serias. Dicho esto, ¿cómo podemos reducir este riesgo?

El arnés o el colar de morro – la alternativa al collar convecional.

A lo largo de los años he buscado la manera de lograr que los perros estén seguros y evitar traumas al cuello. Los arneses que tienen un enganche para la correa en la zona del pecho o los collares de morro son la mejor solución porque así se distribuye la presión de cualquier tirón por todo el cuerpo evitando la zona del cuello y de la garganta.

Muchos arneses que se venden en el mercado tienen el punto de enganche en la espalda con lo cual los tirones siguen restringiendo la parte delantera de la garganta, con la consiguiente presión sobre las venas, las arterias, los nervios y los canales energéticos.Ademas estos arneses no favorecen para nada que el perro deje de tirar de la correa.

A la hora de elegir un arnés, hay que elegir la talla correcta y se deben seguir las instrucciones del fabricante. Se debe usar el arnés únicamente cuando se pasea con la correa puesta y quitarlo cuando el perro corre libre. Además, hay que asegurarse de que el arnés no ejerce presión en ningún punto del cuerpo y lavarlo a menudo.

Si su perro está bien educado, es aconsejable dejarlo correr libre cuanto más tiempo mejor. En cambio, si tiende a tirar de la correa, es aconsejable llevarlo a un veterinario, fisioterapeuta o quiropráctico con experiencia en la evaluación del cuello.

Posiblemente quiera controlar los niveles de la glándula tiroidea y comprobar el cuello y la columna para ver si existe cualquier trauma en esas zonas. Hay que tener en cuenta que muchos veterinarios no tienen experiencia en el alineamiento de la columna por lo que es imprescindible encontrar al profesional más adecuado.

Si buscan métodos suaves y eficaces son recomendables la homeopatía, la fisioterapia, el estímulo intramuscular con agujas, la quiropráctica, la acupuntura y el masaje. Espero que se unan a nuestro movimiento de «correa suave» y que pasen esta información a otras personas.

Si les gustaría que los artilugios de tortura medieval tales como los collares de cadena «de adiestramiento», los de martingala, los collares de pinchos y los eléctricos se conviertan en piezas de museo, ésta es una oportunidad que no debe perder.

Cuando vea un perro que tira de la correa y se esté ahogando de tanto tirar, tenga el valor de hablar con el amo.


Dr. Peter Dobias
Healing Foundation – en FB
FUENTE: http://ttouchhispania.blogspot.com.es/

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